Con un corazón tan grande como su estatura. De semblante sereno, agradable. Sencilla en su manera de tratar a las personas y de acogernos en su casa cuando íbamos a rumbiar. Con un espíritu pastoralista y creativo de admirar. Puedes contar con ella en cualquier momento, y en una ternura tan gratuita como la de Doña Luz, su mamá.
domingo, 30 de marzo de 2008
Claudia Restrepo
Con un corazón tan grande como su estatura. De semblante sereno, agradable. Sencilla en su manera de tratar a las personas y de acogernos en su casa cuando íbamos a rumbiar. Con un espíritu pastoralista y creativo de admirar. Puedes contar con ella en cualquier momento, y en una ternura tan gratuita como la de Doña Luz, su mamá.
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